Javier, hijo mío, te escribo estas líneas para decirte cuanto te quiero.

Como ya te dije el otro día, ya no volverás a ir más a lo que desde hace tiempo, ha sido tu cole, el que está por allá arriba, al que se va por el puente.

   Ahora irás a otro cole, como siempre has querido, al lado de tus amigos, los que son de tu clase y los que son de otras.

   Cuando te mostré el colegio en el que vas a estar, me dijiste que ese no era tu cole, que me había equivocado, que era el otro, el que están haciendo.

   Te volví a insistir que no se podía ir al que están haciendo, hasta que se termine. Recuerdo que me recriminaste que sí se podía “… que mira papá, ponemos las sillas de la clase al lado de los hombres que hacen el cole, y así miramos a la maestra y a los hombres, para ver cómo lo hacen…”

   Tú ya sabes Javier, que a veces discutimos. Cada vez que bajamos a la Plaza, donde siempre ves amigos, nunca falta el “Papá, vamos al kiosko”.

   Cuando estamos en casa viendo la televisión, he terminado primero por aburrirme y luego no me ha quedado más remedio que aficionarme a “Clan” o “Disney Channel” y entre un tal Phineas, el Código Lyoko y Bob Esponja, ya no sé desde cuanto tiempo, como va  el mundo de las noticias y las estadísticas.

   Hijo mío, házme caso, cuando vayas al colegio, que según tú, no es el tuyo, sino el que están haciendo, habla con tus amigos y con los niños de las otras clases, que por favor, tengan cuidado al entrar al cole, tenéis una puerta estrecha. Que al subir las escaleras, que miren bien, están muy inclinadas y no os atropelléis subiendo. Y por favor, ni subiendo ni bajando os asoméis por la baranda. Si algún niño de los más pequeños se le ocurre acercarse a la escalera, no le dejéis y llamad a la profesora. Siempre, cuidado con los más pequeños, vosotros sóis los mayores.

   Saldréis al patio a jugar. Puede que sea más grande o pequeño, pero siempre podréis jugar, si os tenéis unos niños a otros. Y si os dáis cuenta de que puede haber una separación en el patio respecto de otro más grande, son niños lo que hay al otro lado, coged vuestras manos a través de ella y no dejad que la valla os separe.

   Eres mi hijo y sóis muchos niños. Sé que cuando me das la mano para cruzar la calle, sabes que no te voy a soltar, ni cuando vienes corriendo para saltar a mis brazos, no me voy a apartar, igualmente que te recrimino si te pones un exceso de comida en la boca, no quiero que te atragantes.

   Javier, tu primer día de cole, ya sabes que te llevaré a la parada, probablemente ya esté el autobús esperando para que subáis y os lleve al cole que te he dicho. Te diré que me des un beso y tú me lo darás, confiado y seguro de que donde te manda el papá no va a pasar nada ni a tí ni a los otros niños.

   Javier, el papá te ha escrito esta carta para decirte cuanto te quiere.